Ha pasado una mano, y tras grandes esfuerzos por parte de todos los componentes de la caravana parece que por fin empezamos a hacer progresos. La lluvia durante dos días nos hizo ralentizar nuestro trabajo, al igual que algunos accidentes, aunque por fin parece que hemos despejado la parte exterior del edificio que estaba en ruinas y calculamos que el primer piso de la parte interior debería ser habitable en una o dos lunas. Cabe mención especial la iniciativa de una de las esclavas, nyx, que ha insistido en crear un huerto para aprovisionarnos.
Han ocurrido ciertos eventos que merecen mencion en este diario, aunque temo que mis compañeros de expedición podrían entrar en pánico si lo leyeran o actuar de forma poco correcta. La Dama Lis, esclavista de la expedición, encontró oro en el rio a principios de la mano anterior, aunque decidimos esconder el oro por miedo a que se extendiese la noticia y el lugar se llenase de bandidos o, aún peor, llamasemos la atención de una ciudad más grande.Por otro lado hemos tenido visitantes de todo tipo, desde pomposos mercaderes hasta la súbita aparición de un extraño esclavo barbaro. Me complace sin embargo saber que un miembro de mi casta, la Casta de los Guerreros, se ha unido a nosotros, aunque no haya tenido aún la oportunidad de conocerlo. Por otro lado, me preocupa el hecho de que hayamos visto bandidos en los bosques. La necesidad de construir y poder refugiarnos se hace patente cada día más.
El descubrimiento más interesante, aunque a la vez más terrorifico, se produjo unos ahns antes de escribir esta entrada. Al reparar el edificio descubrimos una pequeña cueva donde se encontraba un diario de los anteriores habitantes de este lugar junto con planos para toda una ciudad y una enorme figura dorada. Según desciframos de la antigua caligrafía, los antiguos moradores de este sitio pertenecían a Ar, y descubrieron en efecto una mina de oro. Sin embargo, parece ser que por algún motivo fueron castigados por los Reyes Sacerdotes con la maldición de sufrir Dar-Kosis. Los supervivientes no infectados tapiaron vivos a los enfermos en el interior de la mina y abandonaron este lugar para nunca volver.
He quemado los documentos y sellado la cueva donde se encontraron, pero me preocupa que la Dama Lis y la esclava que bajamos para recoger estos objetos puedan difundir rumores infundados sobre infecciones o maldiciones. Solo espero que no lo hagan, y que nadie descubra la mina... si eso ocurre, no sé que podría ocurrir.
Daniel McGraw"
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