
Eduardo (al que la esclavista Lis Beth de la casa Daud ha llamado Bosk) era un hombre culto, con aspiraciones literarias, y con un trabajo en el juzgado de su ciudad, como oficial. Le gustaba el teatro, el cine, la buena literatura... y no tiene ni idea de como terminó en Gor.
Su familia, sus amigos... todo eso quedó atrás. De pronto apareció en un mundo desconocido y, antes de poder saber lo que pasaba, se vio con un collar en el cuello, perdida la libertad, perdida toda dignidad. Eduardo quiere sobrevivir.
Quiere comprender el mundo en donde está. Y no son esos sus únicos deseos u objetivos por mucho que lo consideren un animal aquellos a los que él considera bárbaros.
Se ve que los esclavos somos mas currantes a la hora de pasar nuestras historias jajjajjaa boks fue el primero
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